Expolición
El derrumbe de
Otro mito
Amado Sanmartín Hernández
A Sagrario Salomé
La tragedia ferroviaria en el istmo de Tehuantepec, la farsa de la revocación de mandato y el derrumbe del mito de la austeridad republicana, confirmaron al mundo que Oaxaca es gobernada por un puñado de pseudo izquierdistas, que en los momentos mas dramáticos de su historia es totalmente abandonado y dejan un palacio virreinal totalmente vacío para buscar la comodidad de un azueto.
Por eso cuando la presidenta Claudia Sheinbaum llegó a Oaxaca se ha de haber preguntado ¿dónde está el piloto? Y tuvo que hacerse cargo de las operaciones y atención a las víctimas en donde había ocurrido el descarrilamiento del tren transoceánico.
Se dice que el mandatario oaxaqueño de un lugar fuera del país, tuvo que contratar un vuelo privado para trasladarse al lugar del desastre, por lo menos unas 36 horas después. El resto del gabinete morenista también dejó un gobierno acéfalo y tuvo que suspender su “retiro” para volver a toda prisa.
Hay quienes mencionan que el gobernador incurrió en una violación a los mandatos constitucionales al ausentarse sin la autorización del Congreso del Estado para poder salir de Oaxaca y sin dejar un reemplazo al frente, que podría ser el secretario de gobierno, pero también estaba ausente junto con el Rasputin del mandatario, el tal Geovany. El jefe del Ejecutivo podría argumentar que su ausencia se debió a una veda electoral de un mes para el proceso de esa farsa de la revocación de mandato.
El resto del gabinete no estaba obligado a observar esa restricción. Pero al diablo con la austeridad republicana, la bandera que ha venido enarbolando el régimen de tartufos morenistas en Oaxaca, simbolismo juarista al cuál también se acogía el lopezobradorismo. Una y otra vez, el gobernador oaxaqueño se envolvía en esta bandera de austeridad republicana y se lanzaba, no al vacío, sino contra todos aquellos gobernantes y políticos del pasado que viajaban al extranjero no solo para hospedarse y comer en los hoteles y restaurantes mas caros y también para adquirir propiedades en zonas y playas de muy alta plusvalía.
Esta era una crítica constante y aseguraban que ellos jamás viajarían al extranjero para adquirir propiedades en los lugares mas exclusivos del país. El gobernador decía que acabando su mandato se iba a su tierra a cumplir con los servicios que le faltaban para ser presidente municipal.
Ahora se ve que en la primera oportunidad que le brinda el poder sale del país con un selecto séquito, según “sus enemigos”. La cosa es que la narrativa de la austeridad republicana que tanto pregona el gobierno morenista de Oaxaca, es otro eufemismo de los izquierdistas adoctrinados. Así pues, vale la pena que un pueblo le revoque su mandato a un gobernante tartufo?
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El conflicto de las familias desplazadas en Oaxaca no parece un tema que le interese al gobierno, más ocupado en otros objetivos que en procurar que esa gente regrese a sus tierras de donde han sido lanzadas por pueblos vecinos y gente armada que aterrorizan la zona.
Al morenismo local más le importan los procesos electorales que resolver las crisis de la población, como la falta de agua, la basura, la obra pública, el desempleo, pero sobre todo la inseguridad, producto de una criminalidad sin límite de carteles que se extienden y operan impunemente por todo el Estado.
Es sin duda la inseguridad el flagelo que mas lastima a los oaxaqueños, pero también la injusticia y la impunidad, a los que jamás se refiere el gobierno, y al contrario cualquier señalamiento que contados medios revelan acerca de las victimas de esta escalada de violencia, el gobernador y el pirómano social, o sea el secretario de gobierno, aseguran en sus conferencias de prensa que ellos tienen otros números, que nunca revelan, pero aseguran que los delitos van a la baja, así la cantidad de victimas sea exponencial.
Por lo que respecta a los desplazados y la guerra por las mojoneras, el secretario pirómano dice que hay diálogo para solucionarlos, de los que reconoce una cifra mínima. De estos desplazamientos, los más sobresalientes son los ocurridos en Yosondúa y Xochiltepec, en la Mixteca y Sierra Sur respectivamente, donde han resultado inútiles los llamados de auxilio de la gente al gobierno del Estado para que tranquilicen la zona con la presencia de la fuerza pública.
Como siempre el gobierno no responde oportunamente, y a veces lo hace cuando ya la sangre ha llegado al río. Ya vendrán las explicaciones a los medios para dar una versión distinta a los hechos, insistiendo en que siempre ellos estuvieron haciendo llamados al diálogo.
Al régimen morenista oaxaqueño como se ha dicho, mas le interesan los procesos electorales para imponer a sus incondicionales, por ejemplo, presidentes municipales, como en Santiago Amoltepec y Santiago Xanica, donde el gobernador y el secretario de gobierno dejaron de munícipes a dos de sus incondicionales.
Donde les fue mal es en Santiago Ixtayutla pues perdió el favorito oficial. De este estrepitoso fracaso culparon a Educa, una organización comprometida con la lucha social y la defensa de los derechos humanos, que jamás ha participado en un proceso electoral y tampoco recibe apoyo del gobierno.
El morenismo en Oaxaca siempre encontrará el modo de distorsionar la realidad de Oaxaca.
So long raza.