Opinión

 

*La vida y el asesinato del periodista Francisco Alejandro Leyva Aguilar nos dejan una profunda lección que Oaxaca no debe olvidar.*

*Nos recuerdan que una sociedad verdaderamente democrática necesita mujeres y hombres capaces de hablar con libertad, de investigar con rigor, de cuestionar al poder sin miedo y de colocar la verdad por encima de los intereses particulares.*