VISIÓN POLÍTICA / El periodismo bajo fuego / Por: Fernando Cruz López

VISIÓN POLÍTICA / El periodismo bajo fuego / Por: Fernando Cruz López
VISIÓN POLÍTICA.
El periodismo bajo fuego.
Por: Fernando Cruz López

Ejercer el periodismo en México se ha convertido en una profesión de alto riesgo. Cada reportero que sale a cubrir una manifestación, un hecho policiaco, una denuncia de corrupción o las actividades del crimen organizado, sabe que quizá no regrese a casa con la misma tranquilidad con la que salió.

La libertad de expresión está consagrada en nuestra Constitución como uno de los pilares de la democracia. Sin embargo, entre lo que dice la ley y lo que ocurre en la realidad existe un enorme abismo. Las amenazas, las agresiones físicas, las campañas de desprestigio, el acoso judicial y, en el peor de los casos, los asesinatos de periodistas, continúan siendo una dolorosa constante. Tan solo durante 2025, ARTICLE 19 documentó 451 agresiones contra la prensa en México, un promedio de una cada 19 horas. 

Lo más preocupante es que la violencia ya no proviene únicamente del crimen organizado. Diversos informes señalan que servidores públicos también figuran entre los principales agresores de periodistas, lo que representa una grave contradicción, pues el Estado debería ser el principal garante de la libertad de expresión y no un factor adicional de riesgo. 

Es cierto que México cuenta con un Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, pero la realidad demuestra que sus alcances resultan insuficientes frente a la magnitud del problema. La impunidad continúa siendo el mejor aliado de quienes buscan silenciar a la prensa mediante el miedo. Mientras los responsables no sean investigados, procesados y castigados, los ataques seguirán repitiéndose. Organismos internacionales han insistido en que el Estado mexicano debe fortalecer la prevención, la protección y la investigación de estos delitos. 

Durante los últimos años, distintas organizaciones nacionales e internacionales han advertido sobre un ambiente cada vez más hostil para el ejercicio periodístico, marcado por la descalificación pública, el incremento de agresiones y nuevas formas de presión contra quienes investigan asuntos de interés público. Esa realidad debe preocuparnos a todos, porque cuando un periodista es silenciado, quien pierde realmente es la sociedad.

Defender al periodismo no significa proteger privilegios; significa proteger el derecho de todos los mexicanos a estar informados. Sin una prensa libre, crítica y segura, la democracia se debilita, la corrupción encuentra terreno fértil y la verdad termina siendo la primera víctima. México no puede acostumbrarse a que informar sea una sentencia de muerte… Sigame en X como @Visionpolitica7 

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