VISIÓN POLÍTICA
¿POR QUÉ TANTO TEMOR A IVETTE MORÁN?
Por Fernando Cruz López
Hay una pregunta que cada vez se escucha con más frecuencia en Oaxaca: ¿por qué el gobierno estatal y algunos políticos de Morena reaccionan con tanta preocupación cada vez que aparece el nombre de Ivette Morán?
La respuesta parece sencilla. Porque representa algo que pocos políticos pueden presumir: trabajo de territorio, cercanía con la gente y una imagen pública construida durante años, no durante campañas electorales.
Como presidenta del DIF Oaxaca, Ivette Morán recorrió prácticamente toda la entidad. Llegó a comunidades donde muchos funcionarios jamás se atrevieron a poner un pie. Caminó serranías, atravesó regiones aisladas, recorrió Los Chimalapas, la Sierra, la Mixteca, la Cuenca, la Costa y la Cañada. Llegó donde el gobierno muchas veces llegaba tarde o simplemente no llegaba.
Miles de familias recibieron apoyos, atención y programas sociales. Esa es una realidad que permanece en la memoria de muchas comunidades indígenas y rurales.
Por eso llama la atención que desde el poder se le dediquen comentarios, descalificaciones y ataques. Porque cuando un personaje político no representa riesgo alguno, normalmente se le ignora. Pero cuando comienza a crecer en el ánimo ciudadano, entonces se convierte en objetivo.
Y aquí hay algo importante: el fenómeno Ivette Morán no gira alrededor de Alejandro Murat. Su trayectoria pública tiene identidad propia. Se trata de una mujer empresaria, con presencia social, que ha mantenido vínculos con productores indígenas, artesanos y emprendedores oaxaqueños, impulsando sus productos incluso fuera del estado y del país.
Muchos observadores consideran que el verdadero temor dentro de Morena es que, si algún día decide competir por la gubernatura, podría convertirse en una candidata ciudadana sumamente competitiva. Y ahí es donde comienzan las preocupaciones.
Porque en política hay una regla muy sencilla: nadie ataca a quien considera derrotado. Los ataques suelen dirigirse contra quienes representan una posibilidad real.
Falta mucho para el 2028. Nadie tiene asegurada una candidatura ni una victoria. Pero algo queda claro: cuando un nombre provoca tanta inquietud en el poder, es porque ese nombre ya comenzó a pesar en el escenario político de Oaxaca.
Y eso, guste o no, es una realidad que cada día resulta más difícil de ignorar…Sígame en X como @Visionpolitica7