Visión Política
Qué se espera.
Por Fernando Cruz López
Este 2026 no debería ser un año más en el calendario político de Oaxaca. No después de décadas de rezagos, promesas recicladas y discursos que no siempre aterrizan en la vida diaria de la gente. Para los oaxaqueños, este nuevo año tiene que marcar un punto de inflexión: menos palabras, más resultados; menos simulación, más autoridad con sentido social.
Lo primero que la ciudadanía puede esperar —y exigir— es que el gobernador continúe estando presente, cercano a la gente, como lo ha venido haciendo, poniéndole el ejemplo a sus colaboradores.
Oaxaca es demasiado diverso y complejo como para administrarse a distancia. Gobernar implica caminar las comunidades, escuchar reclamos incómodos, corregir errores y tomar decisiones, aunque no siempre sean populares. Jara Cruz ha entendido que la ausencia del gobierno suele ser el caldo de cultivo del conflicto, y en Oaxaca ya sabemos el costo de eso.
En este 2026 también se espera obra pública con sentido social, no solo con impacto político. Caminos, hospitales, escuelas, sistemas de agua, seguridad y movilidad no deben responder a calendarios electorales, sino a necesidades reales. La gente ya distingue muy bien entre una obra que transforma y una que solo sirve para la foto. En 2026, Oaxaca necesita obras que duren más que una administración y decisiones que piensen en las siguientes generaciones.
La seguridad seguirá siendo una de las grandes pruebas. No basta con cifras o discursos tranquilizadores. Se requiere estrategia, coordinación y resultados visibles. La paz no se decreta: se construye con prevención, inteligencia, presencia institucional y atención a las causas sociales de la violencia. Cada comunidad que recupera la tranquilidad es un avance real, no un dato estadístico.
Finalmente, los oaxaqueños pueden esperar respeto y resultados. Respeto a la inteligencia ciudadana, a la crítica, a la prensa libre y a la pluralidad. Y resultados que se sientan en la mesa familiar, en el traslado diario, en la seguridad del barrio y en la oportunidad de un mejor futuro.
El 2026 no tiene por qué ser un año de expectativas vacías. Puede ser el año en que la autoridad demuestre que gobierna para la gente y no para el aplauso. El gobernador saldrá victorioso de la revocación de mandato; para eso están operando políticamente todos los morenistas. Oaxaca ya esperó demasiado. Ahora toca cumplir… Sígame en X @Visionpolitica7