Visión Política
Taxistas en alerta.
Por: Fernando Cruz López
En Oaxaca, una nueva preocupación comienza a tomar fuerza en el gremio taxista. No es un rumor cualquiera. Es un tema que ya se comenta en corrillos políticos, en bases de taxis y en oficinas de concesionarios: la posible entrada de un sistema de taxis con taxímetro, impulsado —presuntamente— desde el propio gobierno del estado, con tarifas más económicas para los usuarios.
A simple vista, la propuesta suena atractiva. ¿Quién no quiere pagar menos por un servicio? ¿Quién no desea tarifas claras, sin abusos y con mayor transparencia? El ciudadano, sin duda, lo vería como un avance necesario en una ciudad donde el transporte público sigue siendo un tema pendiente.
Pero del otro lado de la moneda está una realidad que no puede ignorarse: miles de familias viven del taxi. Concesionarios y choferes advierten que competir contra un esquema respaldado por el gobierno sería prácticamente imposible. No es lo mismo jugar en igualdad de condiciones que enfrentarse a una estructura con recursos públicos, subsidios y control institucional.
El antecedente está fresco. Cuando entró el sistema de transporte urbano conocido como Binni Bus, muchos transportistas tradicionales quedaron fuera del mercado o vieron reducidos drásticamente sus ingresos. Hoy, el temor es que la historia se repita.
La pregunta de fondo es obligada: ¿se trata de mejorar el servicio o de desplazar a un sector completo? Modernizar el transporte es urgente, sí. Pero hacerlo sin una transición ordenada, sin diálogo real y sin proteger el sustento de miles de familias, puede generar un conflicto social de alto costo.
El gobierno tiene la oportunidad de hacer bien las cosas. Escuchar, incluir y construir soluciones equilibradas. Porque gobernar no es solo innovar… también es no dejar a nadie atrás…Visionpolitica7