Visión Política / Bien por la Policía / Por: Fernando Cruz López

Visión Política / Bien por la Policía / Por: Fernando Cruz López
Visión Política
Bien por la Policía.
Por: Fernando Cruz López

 Los oaxaqueños nuevamente volvimos  a ser rehenes de los bloqueos. Diversos grupos de manifestantes decidieron  cerrar las principales vialidades y provocar un caos vial que afectó a miles de ciudadanos: trabajadores que no pudieron llegar a sus empleos, enfermos atrapados en el tráfico, familias completas varadas durante horas. No fue una simple protesta; fue, de hecho, la cancelación del derecho al libre tránsito de toda una ciudad.

En este contexto, no sorprendió que la gran mayoría de los oaxaqueños aplaudiera la determinación del gobierno de recurrir a la fuerza pública para restablecer el orden. Un Estado que renuncia a hacer valer la ley frente a quienes pisotean los derechos de los demás, se vuelve cómplice por omisión. 

La autoridad no solo puede, sino que debe intervenir cuando la protesta se transforma en chantaje y el “método de presión” consiste en paralizar la vida cotidiana de todos.

Como cada vez que el gobierno decide actuar, aparecieron unas cuantas voces muy estridentes pero poco representativas— a acusar “represión” y a presentar a los manifestantes como “luchadores sociales”. Sin embargo, los antecedentes penales de varios de estos supuestos activistas revelan otra historia: más cercanos a golpeadores y “porros” que a ciudadanos comprometidos con causas legítimas. 

No se trata de estigmatizar la protesta social, sino de llamar a las cosas por su nombre.

La verdadera lucha social se construye con argumentos, organización y diálogo, no con palos, bloqueos y violencia disfrazados de reivindicación. Defender el derecho a manifestarse no implica tolerar el abuso ni la impunidad de quienes, bajo esa bandera, atropellan los derechos de la mayoría. Oaxaca necesita menos “porros” encapuchados y más ciudadanos responsables; menos caos y más respeto a la ley.

En este sentido, el uso firme pero proporcional de la fuerza pública no es un capricho autoritario, sino una condición mínima para que la convivencia sea posible. La ciudadanía tiene derecho a vivir sin secuestros viales, sin chantajes y sin que pequeños grupos se crean por encima de la ley. Poner orden no es reprimir; es, precisamente, garantizar que la libertad de uno termine donde comienza la libertad del otro…. Sígame en X como @Visionpolitica7

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