La ilusión de la victoria: Lecturas de una revocación en Oaxaca

La ilusión de la victoria: Lecturas de una revocación en Oaxaca

En la política, a menudo lo que se celebra en la plaza pública dista mucho de lo que se susurra en los pasillos del poder. El reciente proceso de consulta para la revocación de mandato del gobernador de Oaxaca, Salomón Jara Cruz, es el ejemplo perfecto de esta disonancia. Lo que debió ser un ejercicio democrático ejemplar terminó caracterizado por una serie de acciones cuestionables por parte del gobierno estatal y diversos municipios, revelando no la fortaleza de un mandatario, sino la desesperación de una maquinaria.

El objetivo oficialista era claro: ganar, y ganar por un margen contundente que legitimara la continuidad del Ejecutivo. Sin embargo, la jornada estuvo marcada por maniobras que recuerdan a las viejas prácticas neoliberales, y nada tienen que ver con una postura de izquierda.

El incidente más alarmante —y sintomático— fue la "caída" de la página oficial del IEEPCO, un apagón digital que ocurrió casualmente cuando las tendencias preliminares comenzaban a mostrar un escenario adverso para el gobernador.A pesar del cerco informativo y las presuntas acciones deshonestas, la realidad se filtró a través de la ciudadanía. Fotografías de las sábanas de conteo en diversas casillas y localidades mostraban una tendencia que el oficialismo se niega a reconocer: un promedio de dos votos a favor de la revocación por cada voto a favor de la continuidad. Esta proporción es un grito silencioso de desaprobación que no se puede tapar con una concentración de funcionarios estatales para celebrar la "victoria" en el zócalo capitalino, convocada con una celeridad sospechosa la misma noche de la elección.

Es previsible que la narrativa oficial se escude en el tecnicismo legal. Como ya adelantó la presidenta del IEEPCO, al tener una participación ciudadana de aproximadamente el 20% , el resultado no será vinculante. Esta será la coartada perfecta para declarar el triunfo o la nulidad práctica del ejercicio. Sin embargo, escudarse en la abstención o en la manipulación de cifras no borra la realidad política: existe una mayoría lacerante de oaxaqueños que reprueban la gestión del ingeniero Jara Cruz.Pero más allá del ruido local, la verdadera importancia de este domingo reside en su lectura nacional. Políticamente, Salomón Jara queda mal parado ante el Poder Ejecutivo Federal y la dirigencia nacional de Morena. La gestión actual se ha convertido en un pasivo para el movimiento.La advertencia es clara: la definición de la próxima candidatura a la gubernatura no debería quedar en manos del actual mandatario. Permitirlo sería poner en riesgo la hegemonía de Morena en Oaxaca, un estado clave ganado por el obradorismo. Perder la entidad bajo la gestión de la Presidenta de México sería un costo político inaceptable.La consulta de ayer no fue una victoria, fue un diagnóstico. Y si el gobierno estatal decide ignorar los síntomas para celebrar un triunfo de papel, la enfermedad política podría ser terminal para sus aspiraciones futuras.

Pa'lante siempre

Categoría