La política exterior de la administración de Donald Trump hacia América Latina se ha consolidado bajo una estrategia dual: la supuesta lucha contra el narcotráfico y la estigmatización de gobiernos progresistas bajo la etiqueta del "comunismo". Sin embargo, tras el discurso oficial de Washington, se asoma una estructura de "golpes blandos" destinada a someter la soberanía de los estados nacionales a los intereses imperiales, una necesidad que se ha vuelto urgente tras los retrocesos geopolíticos estadounidenses en el Golfo Pérsico e Irán.
El doble rasero del fentanilo y las armas
Uno de los pilares que desmorona la narrativa de la Casa Blanca es la impunidad de sus propias mafias internas. Mientras se señala a la región por la crisis de salud pública en EE. UU., las redes domésticas encargadas del tráfico de armas y la distribución de fentanilo permanecen intocables.
Investigaciones periodísticas, como las de Seth Harp en su libro *"The Fort Bragg Cartel: Drug Trafficking and Murder in the Special Forces"*, han revelado que incluso bases militares de élite han sido utilizadas para mover cocaína y metanfetamina. En este esquema, ex agentes de la DEA habrían fungido como enlaces directos con los cárteles mexicanos, evidenciando que el problema es estructural y doméstico.
El refugio de la justicia y la impunidad política
La contradicción entre el discurso de "ley y orden" y la realidad se manifiesta en casos específicos de extradición y perdón judicial:
* **Francisco Javier Cabeza de Vaca:** El exgobernador panista de Tamaulipas cuenta con órdenes de aprehensión en México desde 2021. Pese a que reside en EE. UU. desde 2022 y que la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) formalizó su solicitud de extradición el pasado 11 de febrero de 2026, el gobierno estadounidense ha mantenido un silencio absoluto.
* **Juan Orlando Hernández:** El caso del expresidente de Honduras es, quizás, la prueba más fehaciente de la demagogia imperial. Condenado en 2024 a 45 años de prisión por la introducción en USA de 100 toneladas de cocaína, Hernández fue sorpresivamente indultado por Donald Trump en diciembre de 2025. Su liberación pone en entredicho el compromiso real de Washington contra el narcotráfico cuando los implicados han sido sus aliados políticos.
Lawfare y la invención de cárteles
En el extremo opuesto, la narrativa se utiliza como arma de persecución política. El gobierno venezolano ha sido el blanco principal de esta estrategia. El presidente Nicolás Maduro y su esposa enfrentan acusaciones de pertenecer al denominado "Cártel de los Soles". Diversos analistas señalan que dicha organización es una fabricación mediática y jurídica diseñada para justificar la presión internacional y lo que se denuncia como el "secuestro" de las instituciones venezolanas.
La instrumentalización de la justicia (o *lawfare*) y el uso de acusaciones de narcotráfico se perfilan así, no como una política de seguridad, sino como una herramienta de control regional.
Pa'lante siempre