Visión Política
Aires de paz están soplando
Por: Fernando Cruz López
La paz en muchas comunidades de Oaxaca no ha llegado por casualidad. Detrás de cada conflicto agrario resuelto hay horas de diálogo, mesas de trabajo, recorridos comunitarios, acuerdos técnicos y, sobre todo, voluntad política para atender problemas que durante décadas fueron ignorados o simplemente administrados sin intención real de solucionarlos.
Hoy, el trabajo conciliador impulsado por el gobernador Salomón Jara Cruz y ejecutado desde la Secretaría de Gobierno por Jesús Romero López comienza a dar resultados concretos en una de las áreas más delicadas y explosivas de Oaxaca: los conflictos agrarios.
Hay que destacar que Oaxaca es posiblemente el estado con la realidad agraria más compleja de todo México. De los 570 municipios existentes, hay aproximadamente 1,680 núcleos agrarios entre ejidos y comunidades comunales. Cada uno con historias, títulos, decretos, resoluciones presidenciales y disputas que, en muchos casos, tienen más de medio siglo sin resolverse. Algunos conflictos incluso se remontan a generaciones enteras de enfrentamientos, desconfianza y violencia.
Por eso resulta relevante que la actual administración estatal haya logrado concretar 54 Acuerdos Definitivos de Paz Territorial, una cifra histórica si se considera que muchos de estos expedientes llevaban décadas archivados sin avances reales.
Aquí hay que reconocer ampliamente el trabajo político y conciliador de Jesús Romero López; no olvidemos que en gobiernos pasados los conflictos agrarios se atendían desde lujosas oficinas alejadas de las comunidades o eran utilizados políticamente para mantener control territorial, hoy la estrategia ha cambiado radicalmente. Las mesas de diálogo llegan directamente a las comunidades, se escucha en las asambleas, se revisan técnicamente los linderos y se construyen acuerdos desde el territorio y no desde los escritorios.
Otro aspecto fundamental ha sido eliminar intermediarios políticos que durante años lucraron con los conflictos. Hoy las negociaciones se realizan de frente con las comunidades y una vez alcanzados los acuerdos se instalan físicamente las llamadas “mojoneras de paz”, símbolos reales de reconciliación territorial.
Sin duda, todavía quedan enormes retos. Más de 200 disputas territoriales continúan en proceso y muchas derivan de planos obsoletos, resoluciones contradictorias y sentencias antiguas que dejaron fronteras sobrepuestas entre pueblos. Pero el hecho de que hoy exista una política pública enfocada verdaderamente en resolver y no solamente administrar los conflictos, ya representa un cambio profundo para Oaxaca.
La paz territorial no se construye con discursos, se construye con diálogo, paciencia, voluntad política y capacidad de conciliación. Y en esa tarea, el trabajo realizado por Jesús Romero López por instrucciones del gobernador Salomón Jara Cruz merece ser reconocido ampliamente, por lo que no hay que perder de vista a este funcionario que con trabajo esta demostrando que sabe responder… Sigame en X como @Visionpolitica7