Visión Política
Oaxaca secuestrada
Por: Fernando Cruz López
La ciudad de Oaxaca vuelve a permanecer secuestrada por el chantaje sindical. Nuevamente, la Sección 22 del SNTE instaló un plantón indefinido en el corazón de la capital oaxaqueña, afectando a miles de ciudadanos que no tienen culpa alguna de los conflictos entre el magisterio y el gobierno federal, porque sus demandas no son de carácter estatal.
De nueva cuenta el zócalo y las calles aledañas se convirtieron en un enorme campamento que paraliza la actividad económica, afecta el turismo, golpea a comerciantes establecidos y daña severamente la imagen de Oaxaca ante México y el mundo. Hay que destacar que mientras cientos de familias viven al día gracias a sus ventas, los bloqueos y plantones les arrebatan clientes, ingresos y tranquilidad.
Y aquí hay que decirlo con claridad: muchas de las demandas que hoy enarbola la Sección 22 no dependen del gobierno estatal ni del pueblo de Oaxaca. Son asuntos federales que deben resolverse en la Ciudad de México. Además, en la presente administración federal se ha apoyado mucho más al magisterio oaxaqueño que en el sexenio pasado. Con AMLO recibió 700 millones de pesos y en lo que va de esta administración ya se les han entregado 800 millones de pesos, en apoyos extraordinarios, gracias a la ayuda que ha recibido del gobierno de Oaxaca y del acompañamiento del titular del IEEPO Emilio Montero Pérez.
Entonces surge la gran pregunta: ¿por qué castigar nuevamente a Oaxaca?, ¿por qué afectar a quienes trabajan honestamente?, ¿por qué convertir al ciudadano en rehén permanente de las protestas?
La sociedad oaxaqueña está cansada. Cansada de que cada movilización termine destruyendo la economía local. Cansada de perder ventas, turismo e inversiones. Cansada de que el derecho a la protesta se transforme en abuso y presión política.
Nadie niega que los maestros tengan derecho a manifestarse. La protesta es legítima en una democracia. Lo que resulta inaceptable es que, bajo esa bandera, se pisoteen los derechos de terceros: el derecho al libre tránsito, al trabajo, al comercio y a la paz social.
La Sección 22 debe entender que el respaldo social no es eterno. Cuando una lucha deja de generar empatía y comienza a provocar hartazgo, entonces algo se está haciendo mal. Y hoy, en las calles de Oaxaca, lo que predomina ya no es solidaridad… es inconformidad, molestia y cansancio ciudadano….Sígame en X como @visionpolitica7