Visión Política / Renuncia obligada / Por:Fernando Cruz López

Visión Política / Renuncia obligada / Por:Fernando Cruz López
Visión Política
Renuncia obligada.
Por:Fernando Cruz López

La renuncia de Adán Augusto López Hernández a la coordinación de la Junta de Coordinación Política del Senado de México no fue una decisión estratégica ni un movimiento elegante. Fue el final previsible de un liderazgo agotado, confrontado y mal administrado.

Adán Augusto llegó al Senado creyendo que el poder era hereditario y permanente. Gobernó la Jucopo con la lógica del garrote, no de la política. Confundió mayoría con sometimiento, disciplina con miedo y operación política con presión. Ese estilo no construye liderazgo: acumula enemigos y desgaste.

Dentro de Morena, su figura dejó de generar cohesión y empezó a provocar ruido, resistencia y desconfianza. La verdad es que cuando un coordinador ya no ordena, sino estorba; cuando ya no suma, sino divide, su permanencia se vuelve insostenible. El Senado dejó de ser su plataforma de poder y se convirtió en su principal problema.

A esto se sumó un desgaste aún más grave: la carga política de los escándalos. Los señalamientos sobre personajes ligados a su pasado en Tabasco no necesitaron pruebas judiciales para hacer daño; en política basta la duda. Adán Augusto pasó de marcar agenda nacional a justificar silencios incómodos. El operador fuerte terminó atrapado defendiendo su propia sombra, en sintesis, dejo de ser util al sistema y paso a ser un pesado lastre del que hay que deshacerse.

Lo cierto es que la renuncia de Adán Augusto López Hernández a la coordinación de la Junta de Coordinación Política del Senado de México no fue para nada un gesto voluntario ni una jugada maestra. Fue el desenlace lógico de un liderazgo desgastado, soberbio y mal calculado.

En política, nadie renuncia en el momento crítico si está fuerte. Nadie se va del centro del poder si aún manda. Adán Augusto no dejó la Jucopo porque quiso; la dejó porque ya no pudo sostenerla. Adán Augusto no salió fortalecido; salió rebasado por sus errores, por su desgaste y por su incapacidad de leer el momento.

Así termina una etapa: no por falta de cargo, sino por exceso de soberbia. Porque el poder no se presume… se sostiene, el poder no se hereda, no se presume y no se impone: se ejerce con inteligencia.Y cuando esa inteligencia se pierde, el cargo se cae solo…Sigame en X vomo @Visionpolitica7

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