VISIÓN POLÍTICA
Una Constitución del Pueblo
Por: Fernando Cruz López
La verdad sea dicha, una Constitución no se reforma todos los días, y mucho menos para satisfacer las necesidades políticas de un gobierno pasajero. Por eso, la propuesta presentada recientemente por el gobernador Salomón Jara debe analizarse con seriedad, sin prisas y sin obediencias partidistas.
La iniciativa pretende sustituir una Constitución de 148 artículos, modificada 828 veces, por un texto de 81 artículos, organizado alrededor de la interculturalidad y del reconocimiento de los pueblos indígenas y afromexicanos.
La propuesta contiene avances importantes: fortalece la autonomía municipal, los sistemas normativos indígenas, las lenguas originarias, la transparencia, la fiscalización y el derecho a la consulta. En un estado tan diverso como Oaxaca, este reconocimiento resulta necesario y hasta históricamente justo.
Sin embargo, reducir el número de artículos no garantiza una mejor Constitución. Lo verdaderamente importante será conocer con precisión qué derechos se fortalecen, cuáles disposiciones desaparecen y, sobre todo, qué nuevos límites tendrá el poder público.
El gobierno destaca la realización de 25 foros regionales, la participación de 8 mil 870 personas, más de 10 mil propuestas y la recuperación de 120 iniciativas anteriores. Son cifras valiosas, pero acumular propuestas no significa que exista consenso.
La consulta indígena no puede convertirse en una ceremonia para legitimar una decisión previamente tomada. Debe ser libre, informada, realizada en las lenguas de cada comunidad y con tiempo suficiente para escuchar también a quienes discrepan.
El Congreso tendrá una responsabilidad histórica. No puede actuar como oficialía de partes del Ejecutivo ni aprobar apresuradamente el documento solamente porque existe una mayoría política.
Salomón Jara tiene ante sí la oportunidad de dejar una reforma constitucional trascendente; pero también enfrenta el riesgo de que sea vista como un intento por diseñar las instituciones a la medida de su movimiento.
El lema oficial asegura que en Oaxaca el pueblo manda. Esta Constitución será la prueba definitiva. Porque si verdaderamente manda el pueblo, el gobierno escucha, el Congreso delibera, las minorías son respetadas y la Constitución limita a todos, incluidos quienes la promovieron.
De lo contrario, no será la Constitución del pueblo, sino la Constitución del poder en turno… Sigame en X como @visionpolitica7