Visión Política
El mundial y un país en pausa
Por: Fernando Cruz López
La fiebre mundialista ha logrado algo que muy pocos acontecimientos consiguen: hacer que millones de mexicanos olviden, aunque sea por unas semanas, la compleja realidad que vive el país. Pues mientras discutimos alineaciones, pronósticos y goles, México sigue enfrentando problemas que no desaparecen porque dejemos de hablar de ellos.
Ahí está una industria petrolera que continúa enfrentando enormes desafíos financieros y operativos. Ahí está también un sistema eléctrico que, ante las limitaciones de infraestructura y capacidad, ha registrado cada vez más apagones en distintas regiones del país, afectando miles hogares, comercios e industrias.
La crisis del sistema de salud tampoco se toma vacaciones. El desabasto de medicamentos continúa afectando a miles de pacientes, mientras numerosos hospitales públicos operan con infraestructura deteriorada, equipos obsoletos y recursos insuficientes para atender incluso las necesidades más básicas de mantenimiento.
A ello se suma la violencia que golpea diariamente a las familias mexicanas. Los feminicidios siguen cobrando víctimas. Las desapariciones continúan dejando hogares incompletos. Miles de madres recorren carreteras, montes y fosas clandestinas buscando a sus hijos con sus propios recursos, mientras siguen esperando ser escuchadas por las autoridades.
En el terreno político, continúa la controversia por la defensa pública que el Gobierno federal ha mantenido durante más de dos meses hacia un exgobernador señalado por autoridades estadounidenses por presuntos vínculos con el narcotráfico, un tema que mantiene abierto un intenso debate público y que sigue generando cuestionamientos sobre la prioridad que reciben ciertos asuntos desde el poder.
Y mientras numerosas organizaciones de víctimas, madres buscadoras y ciudadanos han solicitado durante meses una audiencia para exponer sus demandas, la imagen que permanece en la memoria colectiva es la de las puertas de Palacio Nacional abiertas para el ya famoso pato Merlín, convertido en fenómeno viral. La comparación resulta inevitable para muchos mexicanos: mientras quienes cargan el dolor de una tragedia esperan ser escuchados, un personaje viral sí encontró espacio en la agenda pública.
Nadie pretende que el Mundial deje de disfrutarse. El fútbol es una celebración que merece vivirse con pasión. Pero tampoco deberíamos permitir que la euforia deportiva nos haga olvidar que, cuando termine el último partido, México seguirá enfrentando exactamente los mismos problemas que hoy parecen ocultarse detrás del marcador.
Porque los campeonatos duran un mes. Los desafíos nacionales permanecen mucho más tiempo. Y esos, tarde o temprano, también exigen resultados…Sígame en X como @visionpolitica7